Este día “fueron puestas en libertad 32 de las personas detenidas, entre las cuales se hallaba la directora de la Escuela Artículo Tercero Constitucional para bachilleres, y el señor Fernando Lescieur, director del periódico El Imparcial”.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Tlatelolco, día 70
El domingo 29 de septiembre en Poza Rica, Veracruz, el joven Aristeo Herrera, “alumno de la Preparatoria de esta población, murió a consecuencia de un balazo disparado por un policía”. Los hechos ocurrieron “después de que tres policías detuvieron a un joven que repartía propaganda en favor del movimiento estudiantil de la capital de la República. Varios estudiantes, entre ellos Herrera, trataron de rescatar a aquél y uno de los policías disparó en tres ocasiones su pistola calibre 22.” El hecho “ha provocado en la ciudad una gran agitación. Varios jóvenes se reunieron en el Parque Juárez para protestar”. En Jalapa, según las declaraciones del procurador del estado de Veracruz, “es muy probable que mañana se concluya la investigación de las personas que aún se encuentran detenidas como consecuencia de la manifestación estudiantil celebrada el jueves pasado en esta ciudad, para protestar por la acción de la policía y el ejército contra los estudiantes capitalinos”.
Este día “fueron puestas en libertad 32 de las personas detenidas, entre las cuales se hallaba la directora de la Escuela Artículo Tercero Constitucional para bachilleres, y el señor Fernando Lescieur, director del periódico El Imparcial”.
Este día “fueron puestas en libertad 32 de las personas detenidas, entre las cuales se hallaba la directora de la Escuela Artículo Tercero Constitucional para bachilleres, y el señor Fernando Lescieur, director del periódico El Imparcial”.
Tlatelolco, día 69
El sábado 28 de septiembre el CNH comunicó: “La policía, sin ningún miramiento, ha atacado toda reunión pública que convoca el Consejo Nacional de Huelga y de esta manera ha impedido la realización de seis actos centrales y ocho manifestaciones sectoriales en distintos rumbos de la ciudad (...) Que el clima de violencia que impera actualmente en la ciudad de México se inició con la intervención militar de Ciudad Universitaria, poco después de que los estudiantes habíamos demostrado, por medio de una manifestación silenciosa, nuestra disposición para llevar nuestra lucha ordenada y pacífica (...) Que la represión está cerrando las vías democráticas de lucha y la gente se ve orillada a defenderse de la violencia policiaca (...) Que en estas condiciones en ausencia de garantías, es imposible realizar cualquier tipo de diálogo; por lo tanto, demandamos la salida inmediata de las fuerzas policiacas y militares de los planteles politécnicos y universitarios, la libertad incondicional de los detenidos y el cese absoluto de la represión, como condiciones necesarias para una rápida solución al conflicto”.
El CNH hizo algunas aclaraciones: “1) En ningún momento se ha pensado en la realización de un plebiscito entre el estudiantado para resolver si se levanta la huelga. Sólo a las asambleas generales de estudiantes corresponde decidir cuándo se volverá a clases. 2) Nunca se ha prometido que con la sola desocupación militar, se tornará a clases. Queremos reiterar nuestra disposición a no cejar en la lucha, en tanto no se solucionen los seis puntos del pliego petitorio. 3) Las condiciones para establecer el diálogo con el poder público son: a) la salida del ejército de todos los planteles de la UNAM y el IPN; b) la libertad incondicional de los detenidos víctimas de la represión, y c) el cese absoluto de las agresiones y persecuciones que están sufriendo los estudiantes por parte de los cuerpos policiacos”.
Por último, el CNH declaró que “en ningún momento hemos aceptado asistir a la Cámara de Diputados”, “¿cómo vamos a asistir a un diálogo en la Cámara, cuando de todos es sabido que existen órdenes de aprehensión contra los miembros del CNH, y cuando se están negando las mínimas garantías individuales?”
Jorge de la Vega Domínguez, director del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales del PRI, y Andrés Caso, gerente de personal de Petróleos Mexicanos, iniciaron pláticas con varios dirigentes estudiantiles: Marcelino Perelló, Roberto Escudero, Mario Núñez, Ricardo Parra, Enrique Díaz Michel. De la Vega y Caso declararon en un escrito que “estas pláticas preliminares han tenido como objeto el más amplio cambio de impresiones sin formalidades ni limitaciones de ninguna especie y con un propósito concreto: establecer las bases para formalizar las cuestiones de interés con los dirigentes del movimiento estudiantil y nosotros en nuestra calidad de representantes del señor Presidente de la República”.
La Procuraduría del Distrito consignó ante el juez 10 en materia penal a 57 personas, de las 65 que se encuentran recluidas en dicha Procuraduría por motivos relacionados con el conflicto estudiantil. Las personas consignadas, al rendir su declaración al juez ante la presencia de parientes y amigos que asisten a las diligencias judiciales, negaron los cargos que se les imputaban.
La PGR informó que el estudiante Luis Tomás C. Cabeza de Vaca, delegado de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo al CNH, estaba detenido y fue puesto a disposición del juez primero de distrito en materia penal. Dos días después, Cabeza de Vaca rectificó ante el juez los testimonios que había rendido a la DFS y a la PGR.
El senador Jesús Yurén, secretario general de la Federación de Trabajadores del DF, manifestó que “los problemas llamados estudiantiles han provocado frecuentemente inquietudes en todos los sindicatos obreros miembros de esa federación”. Por tal motivo, anunció la celebración de una “magna asamblea general de orientación” el domingo 6 de octubre en el auditorio de la CTM.
Un grupo de intelectuales y profesionistas manifestaron en un desplegado su apoyo al movimiento estudiantil, y demandaron al gobierno prácticamente las mismas condiciones reclamadas por el CNH para iniciar “el impostergable diálogo público entre el gobierno y los estudiantes, en torno a las seis demandas plateadas por éstos”.
El CNH hizo algunas aclaraciones: “1) En ningún momento se ha pensado en la realización de un plebiscito entre el estudiantado para resolver si se levanta la huelga. Sólo a las asambleas generales de estudiantes corresponde decidir cuándo se volverá a clases. 2) Nunca se ha prometido que con la sola desocupación militar, se tornará a clases. Queremos reiterar nuestra disposición a no cejar en la lucha, en tanto no se solucionen los seis puntos del pliego petitorio. 3) Las condiciones para establecer el diálogo con el poder público son: a) la salida del ejército de todos los planteles de la UNAM y el IPN; b) la libertad incondicional de los detenidos víctimas de la represión, y c) el cese absoluto de las agresiones y persecuciones que están sufriendo los estudiantes por parte de los cuerpos policiacos”.
Por último, el CNH declaró que “en ningún momento hemos aceptado asistir a la Cámara de Diputados”, “¿cómo vamos a asistir a un diálogo en la Cámara, cuando de todos es sabido que existen órdenes de aprehensión contra los miembros del CNH, y cuando se están negando las mínimas garantías individuales?”
Jorge de la Vega Domínguez, director del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales del PRI, y Andrés Caso, gerente de personal de Petróleos Mexicanos, iniciaron pláticas con varios dirigentes estudiantiles: Marcelino Perelló, Roberto Escudero, Mario Núñez, Ricardo Parra, Enrique Díaz Michel. De la Vega y Caso declararon en un escrito que “estas pláticas preliminares han tenido como objeto el más amplio cambio de impresiones sin formalidades ni limitaciones de ninguna especie y con un propósito concreto: establecer las bases para formalizar las cuestiones de interés con los dirigentes del movimiento estudiantil y nosotros en nuestra calidad de representantes del señor Presidente de la República”.
La Procuraduría del Distrito consignó ante el juez 10 en materia penal a 57 personas, de las 65 que se encuentran recluidas en dicha Procuraduría por motivos relacionados con el conflicto estudiantil. Las personas consignadas, al rendir su declaración al juez ante la presencia de parientes y amigos que asisten a las diligencias judiciales, negaron los cargos que se les imputaban.
La PGR informó que el estudiante Luis Tomás C. Cabeza de Vaca, delegado de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo al CNH, estaba detenido y fue puesto a disposición del juez primero de distrito en materia penal. Dos días después, Cabeza de Vaca rectificó ante el juez los testimonios que había rendido a la DFS y a la PGR.
El senador Jesús Yurén, secretario general de la Federación de Trabajadores del DF, manifestó que “los problemas llamados estudiantiles han provocado frecuentemente inquietudes en todos los sindicatos obreros miembros de esa federación”. Por tal motivo, anunció la celebración de una “magna asamblea general de orientación” el domingo 6 de octubre en el auditorio de la CTM.
Un grupo de intelectuales y profesionistas manifestaron en un desplegado su apoyo al movimiento estudiantil, y demandaron al gobierno prácticamente las mismas condiciones reclamadas por el CNH para iniciar “el impostergable diálogo público entre el gobierno y los estudiantes, en torno a las seis demandas plateadas por éstos”.
Tlatelolco, día 68
Por la tarde del viernes 27 de septiembre, en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, se realizó el mitin convocado por el CNH. Ante unos cinco mil concurrentes, los oradores elogiaron al rector y dirigieron sus “ataques al gobierno y a los diputados”, quienes, se dijo, deberían renunciar “porque no los ha elegido el pueblo, sino un partido corrupto”. Todos coincidieron en que el movimiento continuaría. Exhortaron a los presentes a “redoblar y aun triplicar” su participación. Se reiteró “que el rector merece el respaldo estudiantil por su actuación, mas él no representa al movimiento, el cual por otra parte no necesita intermediarios”.
Un orador habló en nombre de los habitantes de la Unidad Nonoalco Tlatelolco para reiterar su apoyo al movimiento estudiantil. Se informó que el 2 de octubre se llevaría a cabo otro mitin en el mismo lugar.
El diputado Octavio A. Hernández renunció a la presidencia de la Comisión Especial de la Cámara de Diputados, encargada de estudiar el conflicto estudiantil y la reforma educativa. El diputado priista Víctor Manzanilla Schaffer fue nombrado para presidir la Comisión.
Luis Echeverría declaró a periodistas que la orden para la salida de las tropas de CU estaba dada. “Las tropas se retirarán en el momento en que se presente el personal que sea autorizado para recibirla”.
La Secretaría de la Defensa reiteró que la desocupación militar se realizaría “cuando las autoridades legítimas de la UNAM soliciten les sean entregadas esas instalaciones”.
Este día, según se asienta en el informe de la Femospp: “Fuera de la Casa del Lago se presentaron grupos de estudiantes preparatorianos, encabezados por los estudiantes Sergio Romero (a) El Fish y Armando Lara Monter, acompañados de unos 20 estudiantes, que dirigen las porras de dichos planteles, y estuvieron ubicando a los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, con el objeto de golpearlos y posteriormente entregarlos a los agentes que dijeron ser de la Policía Judicial del Distrito y quienes se encontraban alrededor de la Casa del Lago, aprox. a las 13:30 hrs. comentaron que habían detenido a un miembro del Comité de Lucha de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (quien efectivamente fue detenido como a unos 200 metros fuera de la Casa del Lago), pero que esta persona realmente no les interesaba, que lo que deseaban era detener a Perdomo, González de Alba y Escudero Castellanos, ya que ellos deberían de saber donde se encontraban sus compañeros. Se hace notar que en un restaurante que se encuentra ubicado sobre el puente del Lago, Sergio Romero se comunicó a la Judicial de Distrito, con el objeto de que le mandaran los agentes arriba mencionados, retirándose a las 15:00 hrs. aprox. y manifestaron que insistirían en localizarlos.
La DFS detuvo a Carlos Cavagne Mendoza, señalado como jefe del “comando” que quemaba motocicletas y realizaba otros actos violentos. Cavagne confesó que encabezaba una brigada y que el jefe de las mismas era un alumno de la Vocacional 7, de apellido Castillo, que usaba el seudónimo de Número 8. También detuvo a Luis Cervantes Cabeza de Vaca, dirigente de Chapingo, “quien se distinguió por su agresividad en los discursos que pronunció en diversos mítines y asambleas, significándose por sus severos ataques al Sr. Presidente”.
También fueron detenidos los integrantes de una de las llamadas “brigadas políticas” en Paraguay 4-24.
Un orador habló en nombre de los habitantes de la Unidad Nonoalco Tlatelolco para reiterar su apoyo al movimiento estudiantil. Se informó que el 2 de octubre se llevaría a cabo otro mitin en el mismo lugar.
El diputado Octavio A. Hernández renunció a la presidencia de la Comisión Especial de la Cámara de Diputados, encargada de estudiar el conflicto estudiantil y la reforma educativa. El diputado priista Víctor Manzanilla Schaffer fue nombrado para presidir la Comisión.
Luis Echeverría declaró a periodistas que la orden para la salida de las tropas de CU estaba dada. “Las tropas se retirarán en el momento en que se presente el personal que sea autorizado para recibirla”.
La Secretaría de la Defensa reiteró que la desocupación militar se realizaría “cuando las autoridades legítimas de la UNAM soliciten les sean entregadas esas instalaciones”.
Este día, según se asienta en el informe de la Femospp: “Fuera de la Casa del Lago se presentaron grupos de estudiantes preparatorianos, encabezados por los estudiantes Sergio Romero (a) El Fish y Armando Lara Monter, acompañados de unos 20 estudiantes, que dirigen las porras de dichos planteles, y estuvieron ubicando a los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, con el objeto de golpearlos y posteriormente entregarlos a los agentes que dijeron ser de la Policía Judicial del Distrito y quienes se encontraban alrededor de la Casa del Lago, aprox. a las 13:30 hrs. comentaron que habían detenido a un miembro del Comité de Lucha de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (quien efectivamente fue detenido como a unos 200 metros fuera de la Casa del Lago), pero que esta persona realmente no les interesaba, que lo que deseaban era detener a Perdomo, González de Alba y Escudero Castellanos, ya que ellos deberían de saber donde se encontraban sus compañeros. Se hace notar que en un restaurante que se encuentra ubicado sobre el puente del Lago, Sergio Romero se comunicó a la Judicial de Distrito, con el objeto de que le mandaran los agentes arriba mencionados, retirándose a las 15:00 hrs. aprox. y manifestaron que insistirían en localizarlos.
La DFS detuvo a Carlos Cavagne Mendoza, señalado como jefe del “comando” que quemaba motocicletas y realizaba otros actos violentos. Cavagne confesó que encabezaba una brigada y que el jefe de las mismas era un alumno de la Vocacional 7, de apellido Castillo, que usaba el seudónimo de Número 8. También detuvo a Luis Cervantes Cabeza de Vaca, dirigente de Chapingo, “quien se distinguió por su agresividad en los discursos que pronunció en diversos mítines y asambleas, significándose por sus severos ataques al Sr. Presidente”.
También fueron detenidos los integrantes de una de las llamadas “brigadas políticas” en Paraguay 4-24.
Tlatelolco, día 67
El jueves 26 de septiembre Barros Sierra dirigió a la Junta de Gobierno un comunicado en el que manifestaba su decisión de continuar sus labores como rector, como respuesta al apoyo de la comunidad universitaria: “Nuestras tareas inmediatas serán: restablecer el orden universitario y demandar al gobierno la desocupación de nuestros recintos por las fuerzas militares, para reanudar cuanto antes las labores...” El rector comentó, en conferencia de prensa, que miembros de diferentes comités de lucha de escuelas y facultades de la UNAM lo habían visitando y “le reiteraron su adhesión, se manifestaron por la unidad universitaria y expresaron su deseo de volver lo más pronto posible a la casa máxima de estudios”.
El CNH manifestó en un desplegado de prensa: “La gravedad de los últimos acontecimientos demanda una conducta totalmente firme. Las presiones externas y el lenguaje injurioso que se ha utilizado para conminar al rector de la UNAM a renunciar, constituyen un verdadero atentado contra la existencia misma de este centro de cultura (...) La aceptación de la renuncia del rector habría sido un retroceso más serio en la vida nacional que la propia ocupación material, por parte del ejército, de los edificios escolares. Afectaría no sólo las instalaciones universitarias sino la estructura orgánica misma de la UNAM, meollo de su autonomía”.
Fueron dictados autos de formal prisión a las personas detenidas durante la intervención militar en CU. “La única persona que quedó totalmente liberada fue el licenciado Jorge Tamayo López Portillo. El juez de distrito, licenciado Eduardo Ferrer McGregor, declara también libres por falta de méritos a José Luis López Rubio, Estanislao Sáinz Nevárez, Francisco Valero Recio y Rina Lazo Warren de García, de los delitos de invitación a la rebelión, sedición, daño en propiedad ajena, ataques a las vías generales de comunicación, robo y despojo”. Pero a estas personas “el juez 21 penal les decretó formal prisión, junto con otros cincuenta procesados, por delitos de orden común. Los cargos que se les hacen son los de robo, daño en propiedad ajena, lesiones contra agentes de la autoridad, resistencia de particulares cometidos por pandilla y asociación delictuosa”.
En Mérida se realizó una manifestación silenciosa, encabezada por el rector de la Universidad de Yucatán, para expresar su solidaridad con el movimiento estudiantil del Distrito Federal. La marcha se efectuó bajo vigilancia policiaca, sin que se produjeran incidentes.
En Jalapa se llevó a cabo una manifestación estudiantil en protesta “por la acción de la policía y el ejército contra los estudiantes capitalinos”. La manifestación fue disuelta “por los policías, granaderos con bombas lacrimógenas y macanas, en una acción que provocó dramáticas escenas nunca antes vistas en esta población y a consecuencia de la cual fueron detenidas muchas personas, estudiantes y transeúntes”. La acción policiaca culminó con el desalojo de estudiantes que estaban en el edificio de la facultad de Pedagogía, Filosofía y Letras de la Universidad Veracruzana, “y el cateo al dormitorio estudiantil Doctor Ernesto Che Guevara”.
El CNH manifestó en un desplegado de prensa: “La gravedad de los últimos acontecimientos demanda una conducta totalmente firme. Las presiones externas y el lenguaje injurioso que se ha utilizado para conminar al rector de la UNAM a renunciar, constituyen un verdadero atentado contra la existencia misma de este centro de cultura (...) La aceptación de la renuncia del rector habría sido un retroceso más serio en la vida nacional que la propia ocupación material, por parte del ejército, de los edificios escolares. Afectaría no sólo las instalaciones universitarias sino la estructura orgánica misma de la UNAM, meollo de su autonomía”.
Fueron dictados autos de formal prisión a las personas detenidas durante la intervención militar en CU. “La única persona que quedó totalmente liberada fue el licenciado Jorge Tamayo López Portillo. El juez de distrito, licenciado Eduardo Ferrer McGregor, declara también libres por falta de méritos a José Luis López Rubio, Estanislao Sáinz Nevárez, Francisco Valero Recio y Rina Lazo Warren de García, de los delitos de invitación a la rebelión, sedición, daño en propiedad ajena, ataques a las vías generales de comunicación, robo y despojo”. Pero a estas personas “el juez 21 penal les decretó formal prisión, junto con otros cincuenta procesados, por delitos de orden común. Los cargos que se les hacen son los de robo, daño en propiedad ajena, lesiones contra agentes de la autoridad, resistencia de particulares cometidos por pandilla y asociación delictuosa”.
En Mérida se realizó una manifestación silenciosa, encabezada por el rector de la Universidad de Yucatán, para expresar su solidaridad con el movimiento estudiantil del Distrito Federal. La marcha se efectuó bajo vigilancia policiaca, sin que se produjeran incidentes.
En Jalapa se llevó a cabo una manifestación estudiantil en protesta “por la acción de la policía y el ejército contra los estudiantes capitalinos”. La manifestación fue disuelta “por los policías, granaderos con bombas lacrimógenas y macanas, en una acción que provocó dramáticas escenas nunca antes vistas en esta población y a consecuencia de la cual fueron detenidas muchas personas, estudiantes y transeúntes”. La acción policiaca culminó con el desalojo de estudiantes que estaban en el edificio de la facultad de Pedagogía, Filosofía y Letras de la Universidad Veracruzana, “y el cateo al dormitorio estudiantil Doctor Ernesto Che Guevara”.
Tlatelolco, día 66
El miércoles 25 de septiembre la Junta de Gobierno de la UNAM resolvió por unanimidad no aceptar la renuncia de Barros Sierra y le solicitó seguir al frente de la Universidad. Por la noche, una comisión de la Junta fue a la casa del rector para comunicarle el acuerdo.
En los círculos policiacos se dice que de ninguna manera se permitirá la realización de más mítines.
En Iztapalapa, policías dispararon contra grupos de estudiantes y gente que los apoyaba. En respuesta, los estudiantes apedrearon la delegación y golpearon a un policía.
De las cuatro y media de la tarde a las ocho de la noche, militares ocuparon los alrededores de la Diana Cazadora para impedir que se realizara un mitin estudiantil.
Policías dispersaron a chavos de la Voca 7 que intentaban celebrar un mitin en el Hemiciclo a Juárez; muchos de ellos fueron detenidos.
El Movimiento Oaxaqueño de Vanguardia protestó contra la ocupación militar y policiaca de la UNAM y del Poli. Este organismo estimó “que la represión, en cualquier época y lugar, es síntoma de enfermedad social y política, y cuando se reprime al pueblo tal vez se le venza, pero esta victoria es siempre transitoria y nefasta”.
En los círculos policiacos se dice que de ninguna manera se permitirá la realización de más mítines.
En Iztapalapa, policías dispararon contra grupos de estudiantes y gente que los apoyaba. En respuesta, los estudiantes apedrearon la delegación y golpearon a un policía.
De las cuatro y media de la tarde a las ocho de la noche, militares ocuparon los alrededores de la Diana Cazadora para impedir que se realizara un mitin estudiantil.
Policías dispersaron a chavos de la Voca 7 que intentaban celebrar un mitin en el Hemiciclo a Juárez; muchos de ellos fueron detenidos.
El Movimiento Oaxaqueño de Vanguardia protestó contra la ocupación militar y policiaca de la UNAM y del Poli. Este organismo estimó “que la represión, en cualquier época y lugar, es síntoma de enfermedad social y política, y cuando se reprime al pueblo tal vez se le venza, pero esta victoria es siempre transitoria y nefasta”.
Tlatelolco, día 65. El turno de Zacatenco
El martes 24 de septiembre, media hora después de la medianoche, unos mil soldados en 13 tanques ligeros y 30 transportes irrumpieron en Zacatenco. Junto con el ejército llegaron 59 patrullas de la policía preventiva y 150 policías judiciales. Se colocan alrededor de la Unidad. Los estudiantes se retiraron sin oponer resistencia. A las dos de la mañana algunas tropas comenzaron a salir de Zacatenco pero se quedó un número considerable de soldados, que mantuvieron acordonados los edificios principales de la Unidad.
Por la tarde, el ejército entregó al secretario general del Poli todos los edificios ocupados en Zacatenco.
Además, a las tres de la mañana, 15 carros blindados y seis transportes con 600 soldados volvieron al Casco de Santo Tomás. Junto con las tropas del ejército iban “efectivos de la policía judicial con M-1 y lanzagranadas”. Se suscitó un enfrentamiento a tiros entre la tropa y los estudiantes que permanecían parapetados “en la escuela de Ciencias Biológicas y en el edificio de departamentos de Carpio número 514”. El ejército ocupó el Casco. 400 soldados, al mando del general Gustavo Castillo, catearon todos los edificios del Casco y capturaron a decenas de estudiantes.
Según el informe de la Femospp: “De todas estas acciones, principalmente en el Casco de Santo Tomás, resultaron tres personas muertas, 32 heridos –16 de la Policía, 10 estudiantes y 6 civiles, entre éstos, dos damas, que fueron alcanzadas por proyectil de arma de fuego cuando viajaban en un camión de pasajeros–. Fueron detenidas aproximadamente 250 personas en los diferentes lugares, entre ellas, 3 mujeres, el francés Coron Giles, que dijo ser escritor y el alemán Hans George Ruprechet, que dijo ser maestro, los cuales están siendo investigados.
“Heridos durante ambas tomas: estudiantes, ocho, policías, 13; otros, once”.
Luis Cueto Ramírez, jefe de la policía, advirtió este día: “Los elementos de la Jefatura de Policía están ya armados y tienen instrucciones de actuar donde sea necesario, para evitar alborotos en la vía pública”.
Hubo un mitin en la Plaza de las Tres Culturas al que asistieron cerca de dos mil personas, entre estudiantes, vecinos de Tlatelolco y simpatizantes del movimiento. Al finalizar el mitin, los jóvenes trataron de marchar al centro, pero fueron disueltos “por descargas al aire de fusiles y gases lacrimógenos, y detenidos 60 estudiantes”.
También se realizó un acto público en la Casa del Lago y siguieron las actividades de las brigadas estudiantiles por toda la ciudad: mítines relámpago y pintas en los camiones.
La DFS informó que “a las 13:55 horas policías que bajaron de una panel, dieron de balazos a un estudiante (tres balazos)”. Se ignora si fue muerto.
En Chihuahua, los universitarios se solidarizaron con el movimiento estudiantil de la ciudad de México y acordaron realizar el jueves 26 una marcha silenciosa.
En las escuelas de la Universidad de Morelos se temía que en cualquier momento “se ordene a las tropas que desalojen a los huelguistas”.
Los estudiantes de la Universidad de Nuevo León convocaron a asamblea general para determinar el paro total de su casa de estudios.
En Oaxaca, el rector de la Benito Juárez protestó públicamente ante “las amenazas de una posible intrusión del ejército en esa casa de estudios”, y pidió a todos los estudiantes que siguieran apoyando al movimiento estudiantil.
En la Universidad de Puebla aumentó a diez el número de escuelas que se unieron al movimiento estudiantil.
Los maestros y estudiantes de la Universidad de Culiacán y de las escuelas estatales de Sinaloa acordaron otorgar su solidaridad al movimiento estudiantil, pero sin suspender las clases.
Por la tarde, el ejército entregó al secretario general del Poli todos los edificios ocupados en Zacatenco.
Además, a las tres de la mañana, 15 carros blindados y seis transportes con 600 soldados volvieron al Casco de Santo Tomás. Junto con las tropas del ejército iban “efectivos de la policía judicial con M-1 y lanzagranadas”. Se suscitó un enfrentamiento a tiros entre la tropa y los estudiantes que permanecían parapetados “en la escuela de Ciencias Biológicas y en el edificio de departamentos de Carpio número 514”. El ejército ocupó el Casco. 400 soldados, al mando del general Gustavo Castillo, catearon todos los edificios del Casco y capturaron a decenas de estudiantes.
Según el informe de la Femospp: “De todas estas acciones, principalmente en el Casco de Santo Tomás, resultaron tres personas muertas, 32 heridos –16 de la Policía, 10 estudiantes y 6 civiles, entre éstos, dos damas, que fueron alcanzadas por proyectil de arma de fuego cuando viajaban en un camión de pasajeros–. Fueron detenidas aproximadamente 250 personas en los diferentes lugares, entre ellas, 3 mujeres, el francés Coron Giles, que dijo ser escritor y el alemán Hans George Ruprechet, que dijo ser maestro, los cuales están siendo investigados.
“Heridos durante ambas tomas: estudiantes, ocho, policías, 13; otros, once”.
Luis Cueto Ramírez, jefe de la policía, advirtió este día: “Los elementos de la Jefatura de Policía están ya armados y tienen instrucciones de actuar donde sea necesario, para evitar alborotos en la vía pública”.
Hubo un mitin en la Plaza de las Tres Culturas al que asistieron cerca de dos mil personas, entre estudiantes, vecinos de Tlatelolco y simpatizantes del movimiento. Al finalizar el mitin, los jóvenes trataron de marchar al centro, pero fueron disueltos “por descargas al aire de fusiles y gases lacrimógenos, y detenidos 60 estudiantes”.
También se realizó un acto público en la Casa del Lago y siguieron las actividades de las brigadas estudiantiles por toda la ciudad: mítines relámpago y pintas en los camiones.
La DFS informó que “a las 13:55 horas policías que bajaron de una panel, dieron de balazos a un estudiante (tres balazos)”. Se ignora si fue muerto.
En Chihuahua, los universitarios se solidarizaron con el movimiento estudiantil de la ciudad de México y acordaron realizar el jueves 26 una marcha silenciosa.
En las escuelas de la Universidad de Morelos se temía que en cualquier momento “se ordene a las tropas que desalojen a los huelguistas”.
Los estudiantes de la Universidad de Nuevo León convocaron a asamblea general para determinar el paro total de su casa de estudios.
En Oaxaca, el rector de la Benito Juárez protestó públicamente ante “las amenazas de una posible intrusión del ejército en esa casa de estudios”, y pidió a todos los estudiantes que siguieran apoyando al movimiento estudiantil.
En la Universidad de Puebla aumentó a diez el número de escuelas que se unieron al movimiento estudiantil.
Los maestros y estudiantes de la Universidad de Culiacán y de las escuelas estatales de Sinaloa acordaron otorgar su solidaridad al movimiento estudiantil, pero sin suspender las clases.
Tlatelolco, día 64. La batalla del Casco
El lunes 23 de septiembre, Barros Sierra presentó su renuncia a la Junta de Gobierno de la UNAM: “Sin necesidad de profundizar en la ciencia jurídica, es obvio que la autonomía ha sido violada (...) Me parece importante añadir que, de las ocupaciones militares de nuestros edificios y terrenos, no recibí notificación oficial alguna, ni antes ni después de que se efectuaron (...) Los problemas de los jóvenes sólo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción (...) Estoy siendo objeto de toda una campaña de ataques personales, de calumnias, de injurias y de difamación. Es bien cierto que hasta hoy proceden de gentes menores, sin autoridad moral; pero en México todos sabemos a qué dictados obedecen. La conclusión inescapable es que, quienes no entienden el conflicto, ni han logrado solucionarlo, decidieron a toda costa señalar supuestos culpables de lo que pasa, y entre ellos me han escogido a mí (...) Por ello es insostenible mi posición como rector, ante el enfrentamiento agresivo y abierto de un grupo gubernamental. (...) En virtud de las consideraciones anteriores, me veo en la imperiosa necesidad de presentar mi renuncia irrevocable”.
La renuncia del rector unificó a los universitarios en torno a su persona. El Sindicato de Profesores de la UNAM manifestó: “Si la Junta de Gobierno acepta la renuncia del rector Barros Sierra, los siete mil profesores dimitirán en masa”. La Asociación de Trabajadores Administrativos de la UNAM, el Colegio de Profesores de la Escuela Nacional de Economía, la Escuela Nacional Preparatoria, mil 500 empleados administrativos, los directores de facultades, escuelas e institutos, y estudiantes pidieron a la Junta de Gobierno de la UNAM que no aceptara la renuncia del rector. La mayoría coincidió en que si se aceptaba su renuncia, se estaría abdicando de la autonomía universitaria.
En la tarde se realizó una concentración de más de tres mil personas a unos metros de CU, quienes después marcharon hasta la casa del rector de la UNAM, a quien le pidieron que reconsiderara su renuncia.
El diputado Octavio A. Hernández declaró a la prensa: “Con la aprehensión de algunos cabecillas de la agitación estudiantil, la renuncia del rector y el rescate de los planteles universitarios, el problema se acerca a su fin”.
Mientras tanto, 15 facultades y escuelas de la Universidad de Nuevo León acordaron paralizar sus actividades y otras diez deliberaban en asambleas sobre la posibilidad de sumarse al paro.
Por otra parte, el edificio de la Voca 5 fue ametrallado por comandos policiacos vestidos de civil, ocasionando grandes destrozos.
En las primeras horas de la noche se inició una serie de choques violentos entre estudiantes y granaderos en el Casco de Santo Tomás, Tlatelolco y Zacatenco.
En el Casco, los estudiantes secuestraron autobuses y los colocaron en forma estratégica alrededor de las escuelas; abrieron zanjas y derribaron postes “con el fin de impedir el paso de los vehículos policiacos”. A las siete de la noche llegaron al lugar unos mil 500 granaderos en autobuses de pasajeros y de inmediato rodearon las instalaciones del Casco. Los politécnicos incendiaron los camiones con los que habían bloqueado las calles aledañas al Casco y desde las escuelas y algunas casas comenzaron a arrojar bombas molotov a los policías y a los autobuses en los que habían llegado. Los granaderos lanzaron gases lacrimógenos, pero se replegaron para evadir las bombas molotov que les lanzaban. La lucha se extendió hasta la avenida Instituto Politécnico, donde los estudiantes quemaron varios autobuses. A las once y media de la noche, “cientos de granaderos, apoyados con tiros de fusil”, tomaron todas las escuelas del Casco de Santo Tomás.
Fueron detenidos 350 estudiantes, hombres y mujeres. Todos fueron trasladados a las cárceles en autobuses de línea y en vehículos de la policía.
Mientras, en la zona de Tlatelolco hubo choques entre estudiantes y granaderos. Éstos recurrieron a las armas de fuego. Después de un intenso tiroteo tomaron la Voca 7 y detuvieron a los estudiantes que estaban en el área.
Según un volante de la Asociación de Padres de Familia de Nonoalco Tlatelolco, “el 23 de septiembre de 68 a las 23.30 horas, 9 patrullas de la policía preventiva de la ciudad de México ametrallaron por espacio de 9 minutos las instalaciones de la Voca 7, dejando un saldo de 2 estudiantes muertos y 9 heridos de bala. Las víctimas fueron sacadas del plantel por granaderos, quienes impedían la intervención de la Cruz Roja”. El documento indicaba que, hasta esos momentos, se desconocía el paradero de las víctimas. “Protestamos por el asesinato sistemático de nuestros hijos de parte del gobierno de Díaz Ordaz”, decía el volante, que finalizaba con las consignas “Muera el mal gobierno”, “Viva México”.
En Zacatenco, los estudiantes también se enfrentaron a la policía.
A continuación, reproduzco la parte del informe no censurado de la Femospp que habla de la toma del Casco de Santo Tomás:
“En la toma del IPN, destacan distintas tácticas ofensivas por parte del Estado, desde el envío de la Policía Preventiva del DDF, la intervención de grupos paramilitares y la ocupación de las instalaciones por parte del ejército. Edificios balaceados, coches ametrallados. El ejército rodea las instalaciones y abre fuego con ametralladoras. El ejército realiza detenciones ilegales. En la toma del Casco de Sto. Tomás aparece de nuevo el Batallón Olimpia. La violencia contra la comunidad politécnica fue mucho mayor a la ejercida contra los universitarios, existiendo no sólo detenciones, heridos y muertos, sino desapariciones forzadas. Además de la política de exterminio contra el grupo nacional opositor movilizado, el Estado y sus instituciones demostraron, a lo largo del conflicto, particular violencia en contra de los politécnicos, denotando, a la vez un trato represivo de tintes clasistas”.
“Conforme a reportes de la DGIPS:
“00.05.- Fue balaceada la Vocacional 5 por personas desconocidas que viajaban en 2 automóviles.
“06:45.- Un coche Opel placas 680 NT presenta 23 impactos de bala del mismo calibre, por lo que se deduce que el ataque se realizó con ametralladoras.
“Estudiantes persiguieron un Volkswagen blanco el cual identificaron como uno de los agresores (el otro coche se dijo que fue un Ford 1964 gris), y algunos fueron a sus casas por pistolas para repeler cualquier nueva agresión. Agentes del Servicio Secreto vigilan la Vocacional.
“19:35.- Siguen luchando estudiantes y granaderos en el Casco de Sto. Tomás. Los estudiantes tienen un herido. En las escuelas Wilfrido Massieu, Ciencias Biológicas, Medicina, Superior de Economía, la ESCA y las Vocacionales 3 y 6 se están empezando a hacer barricadas para defender el perímetro del Casco, y se continúa luchando contra los granaderos.
“Los granaderos se empiezan a retirar al ser rechazados con bombas molotov, cohetones, varillas, piedras y algunas armas de fuego. Hay varios detenidos.
“20:50.- Entra el ejército al Casco.
“21:10.- Policías heridos: Jorge de León Gaona en el cuello y el tórax y Pedro Badillo Martínez en el pecho.
“Se reportan 5 bajas entre granaderos y un civil, y se comenta que en el anfiteatro de Medicina Rural hay un estudiante muerto.
“Se encuentran detenidos: Alejandro Cames Sandoval, Manuel Estela Zoológico y Felipe Montes de Oca.
“23:15.- Durante los últimos minutos se han estado escuchando descargas de ametralladoras y otras armas de fuego. Se dice que el estudiante muerto en el Anfiteatro de la Escuela de Medicina Rural es Ángel Martínez Velásquez.
“La Cruz Verde ha estado recogiendo heridos, y se han estado realizando detenciones: Se recorren las calles adyacentes al IPN y a las personas que no se identifican plenamente se les detiene.
“23:35.- 36 patrullas con 5 elementos cada una llegaron por Instituto Técnico y rodearon la escuela Wilfredo Massieur.
“23:45.- Siguen disparos esporádicos de arma de fuego, aunque a veces son repetidos.
“En el hospital Rubén Leñero se encuentran graves dos estudiantes: Guillermo Stal Cepeda y Joaquín Salazar o Solar.
“Todas las escuelas del Casco de Sto. Tomás fueron tomadas y cateadas, la única zona del Casco que fue respetada por el ejército, fue el local de la FNET.
“Horas más tarde, 15 carros blindados y 6 transportes con seiscientos efectivos militares entran al Casco de Santo Tomás. Junto con las tropas del ejército van ‘efectivos de la policía judicial con M-1 y lanzagranadas’. El ejército ocupa el Casco. Cuatrocientos soldados, al mando del general Gustavo Castillo, catean todos los edificios del Casco y capturan a decenas de estudiantes que se encuentran dentro de sus instalaciones.
“En los reportes de la DFS de la toma del Casco se percibe que, a diferencia de la Toma de CU y de Chapingo en la que no hubo resistencia, la ocupación del Casco de Sto. Tomás por el ejército, fue repelida por estudiantes y maestros politécnicos. El ejército, la policía y los granaderos arremetieron con fuerza. El barrio intermedio entre la Normal Superior y las instalaciones del Casco y el barrio de Nonoalco Tlatelolco, fueron convertidos en un campo de guerra.
“En los combates del Casco se registraron numerosos heridos graves y la prensa del día siguiente reportó que se encontraron estudiantes muertos en los sótanos de Ciencias Biológicas, pero solo se dieron dos nombres: Ángel Martínez Velásquez y Luis Lorenzo Ruiz Ojeda, y nunca se volvió a mencionar y menos a investigar el caso”. Durante esos días, grupos de paramilitares tomaron la Academia de San Carlos.
“A las 14:00 hrs., llegó un grupo de granaderos a la esquina de Quito e Instituto Técnico su transporte número 810, que trató de disolver a los estudiantes con gases lacrimógenos. Se escucharon detonaciones de arma de fuego. Los estudiantes les arrojaron bombas molotov y piedras logrando que el vehículo policíaco empezara a incendiarse. De este encuentro resultó gravemente lesionado el Capitán de Granaderos Fausto Benítez Barajas, dos granaderos salieron completamente desnudos y dos estudiantes quedaron tirados en el pavimento, al parecer víctimas de impactos de arma de fuego, que fueron recogidos por una ambulancia. Momentos después se reorganizaron los estudiantes e iniciaron un nuevo ataque, haciendo huir a los granaderos sobre la Av. Instituto Politécnico Nacional, pero llegaron refuerzos y dentro del área de Zacatenco detuvieron a más de 100 estudiantes.”
“Lista de heridos el 23 de septiembre durante la toma de El Casco de Santo Tomás. Estudiantes y maestros, siete: Herminio Meza Sánchez, Guillermo Martínez, Guillermo Stal Cepeda, (grave); Gloria Tapia Valencia, Joaquín López Salazar, (grave); Antonio N, Josafat Figueroa Vargas. Granaderos, nueve: Francisco Albarrán; Laurencio Alcántara Martínez; Pedro Bobadilla Martínez; Lorenzo Díaz Miranda; Primitivo Gallardo; José Lara Guevara; Juan López Ibáñez; Norberto Reyes Mendoza; Moisés Zúñiga Torres.
“A las 17:20 hrs., quedo despejada la zona de estos disturbios. Una ambulancia recogió a Fernando Hernández Zarate, con lesiones de las que por naturaleza ponen en peligro la vida, trasladándolo al Hospital de Traumatología de la Villa. Por la noche, un grupo de estudiantes se lo llevó por la fuerza del Hospital. En forma simultánea, hubo otro encuentro entre estudiantes y policías en la Col. Industrial, habiendo resultado herido en el antebrazo derecho el estudiante Felipe Villegas García, que fue atendido en la Cruz Roja”.
La renuncia del rector unificó a los universitarios en torno a su persona. El Sindicato de Profesores de la UNAM manifestó: “Si la Junta de Gobierno acepta la renuncia del rector Barros Sierra, los siete mil profesores dimitirán en masa”. La Asociación de Trabajadores Administrativos de la UNAM, el Colegio de Profesores de la Escuela Nacional de Economía, la Escuela Nacional Preparatoria, mil 500 empleados administrativos, los directores de facultades, escuelas e institutos, y estudiantes pidieron a la Junta de Gobierno de la UNAM que no aceptara la renuncia del rector. La mayoría coincidió en que si se aceptaba su renuncia, se estaría abdicando de la autonomía universitaria.
En la tarde se realizó una concentración de más de tres mil personas a unos metros de CU, quienes después marcharon hasta la casa del rector de la UNAM, a quien le pidieron que reconsiderara su renuncia.
El diputado Octavio A. Hernández declaró a la prensa: “Con la aprehensión de algunos cabecillas de la agitación estudiantil, la renuncia del rector y el rescate de los planteles universitarios, el problema se acerca a su fin”.
Mientras tanto, 15 facultades y escuelas de la Universidad de Nuevo León acordaron paralizar sus actividades y otras diez deliberaban en asambleas sobre la posibilidad de sumarse al paro.
Por otra parte, el edificio de la Voca 5 fue ametrallado por comandos policiacos vestidos de civil, ocasionando grandes destrozos.
En las primeras horas de la noche se inició una serie de choques violentos entre estudiantes y granaderos en el Casco de Santo Tomás, Tlatelolco y Zacatenco.
En el Casco, los estudiantes secuestraron autobuses y los colocaron en forma estratégica alrededor de las escuelas; abrieron zanjas y derribaron postes “con el fin de impedir el paso de los vehículos policiacos”. A las siete de la noche llegaron al lugar unos mil 500 granaderos en autobuses de pasajeros y de inmediato rodearon las instalaciones del Casco. Los politécnicos incendiaron los camiones con los que habían bloqueado las calles aledañas al Casco y desde las escuelas y algunas casas comenzaron a arrojar bombas molotov a los policías y a los autobuses en los que habían llegado. Los granaderos lanzaron gases lacrimógenos, pero se replegaron para evadir las bombas molotov que les lanzaban. La lucha se extendió hasta la avenida Instituto Politécnico, donde los estudiantes quemaron varios autobuses. A las once y media de la noche, “cientos de granaderos, apoyados con tiros de fusil”, tomaron todas las escuelas del Casco de Santo Tomás.
Fueron detenidos 350 estudiantes, hombres y mujeres. Todos fueron trasladados a las cárceles en autobuses de línea y en vehículos de la policía.
Mientras, en la zona de Tlatelolco hubo choques entre estudiantes y granaderos. Éstos recurrieron a las armas de fuego. Después de un intenso tiroteo tomaron la Voca 7 y detuvieron a los estudiantes que estaban en el área.
Según un volante de la Asociación de Padres de Familia de Nonoalco Tlatelolco, “el 23 de septiembre de 68 a las 23.30 horas, 9 patrullas de la policía preventiva de la ciudad de México ametrallaron por espacio de 9 minutos las instalaciones de la Voca 7, dejando un saldo de 2 estudiantes muertos y 9 heridos de bala. Las víctimas fueron sacadas del plantel por granaderos, quienes impedían la intervención de la Cruz Roja”. El documento indicaba que, hasta esos momentos, se desconocía el paradero de las víctimas. “Protestamos por el asesinato sistemático de nuestros hijos de parte del gobierno de Díaz Ordaz”, decía el volante, que finalizaba con las consignas “Muera el mal gobierno”, “Viva México”.
En Zacatenco, los estudiantes también se enfrentaron a la policía.
A continuación, reproduzco la parte del informe no censurado de la Femospp que habla de la toma del Casco de Santo Tomás:
“En la toma del IPN, destacan distintas tácticas ofensivas por parte del Estado, desde el envío de la Policía Preventiva del DDF, la intervención de grupos paramilitares y la ocupación de las instalaciones por parte del ejército. Edificios balaceados, coches ametrallados. El ejército rodea las instalaciones y abre fuego con ametralladoras. El ejército realiza detenciones ilegales. En la toma del Casco de Sto. Tomás aparece de nuevo el Batallón Olimpia. La violencia contra la comunidad politécnica fue mucho mayor a la ejercida contra los universitarios, existiendo no sólo detenciones, heridos y muertos, sino desapariciones forzadas. Además de la política de exterminio contra el grupo nacional opositor movilizado, el Estado y sus instituciones demostraron, a lo largo del conflicto, particular violencia en contra de los politécnicos, denotando, a la vez un trato represivo de tintes clasistas”.
“Conforme a reportes de la DGIPS:
“00.05.- Fue balaceada la Vocacional 5 por personas desconocidas que viajaban en 2 automóviles.
“06:45.- Un coche Opel placas 680 NT presenta 23 impactos de bala del mismo calibre, por lo que se deduce que el ataque se realizó con ametralladoras.
“Estudiantes persiguieron un Volkswagen blanco el cual identificaron como uno de los agresores (el otro coche se dijo que fue un Ford 1964 gris), y algunos fueron a sus casas por pistolas para repeler cualquier nueva agresión. Agentes del Servicio Secreto vigilan la Vocacional.
“19:35.- Siguen luchando estudiantes y granaderos en el Casco de Sto. Tomás. Los estudiantes tienen un herido. En las escuelas Wilfrido Massieu, Ciencias Biológicas, Medicina, Superior de Economía, la ESCA y las Vocacionales 3 y 6 se están empezando a hacer barricadas para defender el perímetro del Casco, y se continúa luchando contra los granaderos.
“Los granaderos se empiezan a retirar al ser rechazados con bombas molotov, cohetones, varillas, piedras y algunas armas de fuego. Hay varios detenidos.
“20:50.- Entra el ejército al Casco.
“21:10.- Policías heridos: Jorge de León Gaona en el cuello y el tórax y Pedro Badillo Martínez en el pecho.
“Se reportan 5 bajas entre granaderos y un civil, y se comenta que en el anfiteatro de Medicina Rural hay un estudiante muerto.
“Se encuentran detenidos: Alejandro Cames Sandoval, Manuel Estela Zoológico y Felipe Montes de Oca.
“23:15.- Durante los últimos minutos se han estado escuchando descargas de ametralladoras y otras armas de fuego. Se dice que el estudiante muerto en el Anfiteatro de la Escuela de Medicina Rural es Ángel Martínez Velásquez.
“La Cruz Verde ha estado recogiendo heridos, y se han estado realizando detenciones: Se recorren las calles adyacentes al IPN y a las personas que no se identifican plenamente se les detiene.
“23:35.- 36 patrullas con 5 elementos cada una llegaron por Instituto Técnico y rodearon la escuela Wilfredo Massieur.
“23:45.- Siguen disparos esporádicos de arma de fuego, aunque a veces son repetidos.
“En el hospital Rubén Leñero se encuentran graves dos estudiantes: Guillermo Stal Cepeda y Joaquín Salazar o Solar.
“Todas las escuelas del Casco de Sto. Tomás fueron tomadas y cateadas, la única zona del Casco que fue respetada por el ejército, fue el local de la FNET.
“Horas más tarde, 15 carros blindados y 6 transportes con seiscientos efectivos militares entran al Casco de Santo Tomás. Junto con las tropas del ejército van ‘efectivos de la policía judicial con M-1 y lanzagranadas’. El ejército ocupa el Casco. Cuatrocientos soldados, al mando del general Gustavo Castillo, catean todos los edificios del Casco y capturan a decenas de estudiantes que se encuentran dentro de sus instalaciones.
“En los reportes de la DFS de la toma del Casco se percibe que, a diferencia de la Toma de CU y de Chapingo en la que no hubo resistencia, la ocupación del Casco de Sto. Tomás por el ejército, fue repelida por estudiantes y maestros politécnicos. El ejército, la policía y los granaderos arremetieron con fuerza. El barrio intermedio entre la Normal Superior y las instalaciones del Casco y el barrio de Nonoalco Tlatelolco, fueron convertidos en un campo de guerra.
“En los combates del Casco se registraron numerosos heridos graves y la prensa del día siguiente reportó que se encontraron estudiantes muertos en los sótanos de Ciencias Biológicas, pero solo se dieron dos nombres: Ángel Martínez Velásquez y Luis Lorenzo Ruiz Ojeda, y nunca se volvió a mencionar y menos a investigar el caso”. Durante esos días, grupos de paramilitares tomaron la Academia de San Carlos.
“A las 14:00 hrs., llegó un grupo de granaderos a la esquina de Quito e Instituto Técnico su transporte número 810, que trató de disolver a los estudiantes con gases lacrimógenos. Se escucharon detonaciones de arma de fuego. Los estudiantes les arrojaron bombas molotov y piedras logrando que el vehículo policíaco empezara a incendiarse. De este encuentro resultó gravemente lesionado el Capitán de Granaderos Fausto Benítez Barajas, dos granaderos salieron completamente desnudos y dos estudiantes quedaron tirados en el pavimento, al parecer víctimas de impactos de arma de fuego, que fueron recogidos por una ambulancia. Momentos después se reorganizaron los estudiantes e iniciaron un nuevo ataque, haciendo huir a los granaderos sobre la Av. Instituto Politécnico Nacional, pero llegaron refuerzos y dentro del área de Zacatenco detuvieron a más de 100 estudiantes.”
“Lista de heridos el 23 de septiembre durante la toma de El Casco de Santo Tomás. Estudiantes y maestros, siete: Herminio Meza Sánchez, Guillermo Martínez, Guillermo Stal Cepeda, (grave); Gloria Tapia Valencia, Joaquín López Salazar, (grave); Antonio N, Josafat Figueroa Vargas. Granaderos, nueve: Francisco Albarrán; Laurencio Alcántara Martínez; Pedro Bobadilla Martínez; Lorenzo Díaz Miranda; Primitivo Gallardo; José Lara Guevara; Juan López Ibáñez; Norberto Reyes Mendoza; Moisés Zúñiga Torres.
“A las 17:20 hrs., quedo despejada la zona de estos disturbios. Una ambulancia recogió a Fernando Hernández Zarate, con lesiones de las que por naturaleza ponen en peligro la vida, trasladándolo al Hospital de Traumatología de la Villa. Por la noche, un grupo de estudiantes se lo llevó por la fuerza del Hospital. En forma simultánea, hubo otro encuentro entre estudiantes y policías en la Col. Industrial, habiendo resultado herido en el antebrazo derecho el estudiante Felipe Villegas García, que fue atendido en la Cruz Roja”.
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